¿Qué es la cromoterapia? ¿Funciona realmente?

La terapia del color, también llamada cromoterapia, es un método para tratar dolencias mediante el uso de colores. La terapia se lleva a cabo haciendo brillar un color apropiado sobre la zona concreta del cuerpo. También se realiza a través de los ojos mirando un color determinado. Aunque se realiza con el máximo cuidado para no forzar los ojos.

La terapia del color es una terapia complementaria y no una alternativa a la atención médica. Los resultados de la terapia varían de una persona a otra.
¿Qué hace la terapia del color?
La terapia del color es un tratamiento no invasivo y holístico que aporta equilibrio y salud a su mente y cuerpo. Las vibraciones del color en la clase de terapia del color mejoran su estado de ánimo y su salud en general.
La idea básica de la terapia del color
Los colores están formados por luces reflejadas que golpean nuestras retinas cuando las longitudes de onda vibran. Nuestro cerebro interpreta estas longitudes de onda, lo que finalmente hace que nuestra percepción del color sea una experiencia física y sensorial.
La terapia del color se basa en la idea de que los colores crean un impulso eléctrico en nuestro cerebro, que estimula procesos hormonales y bioquímicos en nuestro cuerpo. Estos procesos nos estimulan o nos calman.
Cómo empezar con la terapia del color
Hay tantos colores en las sesiones de terapia del color como colores hay en el arco iris. Al comenzar con su sesión de terapia del color, su terapeuta le hará un análisis de todos los colores y le preguntará sobre los aspectos de la vida en los que cree que estos colores pueden mejorar.
Muchos salones combinan el color y la aromaterapia. En algunos salones, incluso puede recibir un masaje en el que se proyectan diferentes colores de luz sobre su cuerpo para estimular la salud y la curación. Muchos balnearios también ofrecen un tratamiento en el que colocan diferentes colores de seda en distintos puntos de su cuerpo, que se dice que controlan su estado de ánimo y su bienestar emocional.
Diferentes colores tratan diferentes dolencias
Los tonos de colores utilizados en su sesión de terapia de color variarán en función del tipo de dolencia que se intente corregir. Por ejemplo, las luces azules o moradas son antiinflamatorias y calmantes. El color verde ayuda a purificar y limpiar, la luz blanca y amarilla estimula el sistema linfático. La luz roja es vigorizante, pero puede causar agitación si ya estás tenso.
Según la filosofía india, los chakras se consideran los centros de poder y energía espiritual dentro de nuestro cuerpo. Hay siete chakras y diferentes colores representan un chakra diferente:
– Color rojo: El chakra raíz situado en la base de la columna vertebral está representado por el color rojo. Este chakra tiene que ver con nuestra conexión con la Tierra.
– Color naranja: El chakra sacro, que se encuentra a 5 o 6 centímetros por debajo del ombligo, está representado por el color naranja. Se dice que este chakra está asociado con la reproducción, los riñones, las glándulas suprarrenales y el placer. El chakra es el chakra de la mente y el cuerpo.
– Color amarillo: El chakra del plexo solar se asocia con el hígado, el páncreas, el sistema digestivo, la vesícula biliar, el empoderamiento y el bienestar. El chakra está situado entre el ombligo y el esternón.
– Color verde: El color representa el Chakra del Corazón. Se asocia con el corazón, los pulmones y el sistema inmunológico, la energía, el sistema nervioso, el enfoque mental, la compasión y el empoderamiento.
– Color azul: El chakra se asocia con la tiroides y el metabolismo y también con una expresión pacífica.
– Color índigo: El chakra del tercer ojo se encuentra entre las cejas. Está asociado con la glándula pituitaria y la glándula pineal. Influye en nuestro ciclo de sueño, en la claridad, en la sabiduría, en la autoestima y en la intuición.
– Color violeta: Se asocia con el Chakra de la Corona y se encuentra en la parte superior de la cabeza. Se asocia con la claridad, los sueños, la espiritualidad, los ciclos de sueño, los sueños, la glándula pineal y la sensibilidad a la luz.

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