Hola, esperamos que estéis bien en estos tiempos difíciles. Nuestra maleta contiene todavía mucha información que queremos compartir. En este paseo os invitamos a conocer un asunto, más o menos lejano en el tiempo, según para quien, como es: El sexo en las personas mayores.

A pesar de la «modernidad» de las sociedades occidentales que habitamos, todo lo que rodea a la sexualidad sigue siendo un tabú y un aspecto poco conocido, teniendo en cuenta la importancia que tiene el sexo en el desarrollo de nuestra vida. Y cuando se trata de personas que transitan la tercera edad, la dimensión del problema se agranda.

Es bueno saber que mientras existamos, tengamos los años que tengamos, el interés por el sexo lo mantendremos aunque disminuyan la periodicidad y la intensidad.

El envejecimiento no es una enfermedad sino un proceso natural y una etapa más en nuestra existencia. Por eso, si tenemos la suerte de llegar a esa instancia, la vivencia de nuestra sexualidad dependerá en gran medida de cómo nos hayamos relacionado sexualmente en las etapas anteriores. Estará determinada por cómo nos comportamos desde nuestra primera experiencia.

Las ganas de abrazar, de amar, de expresar nuestros sentimientos nos acompañan permanentemente como las de comer, viajar o disfrutar de un paisaje. Pero la realidad de las personas mayores es más compleja y en muchos casos, en lo referente al sexo, se las estigmatiza.

En la etapa de la vejez el deseo sexual está muy relacionado con la buena salud.

Obstáculos que tienen las personas mayores para gozar del sexo:

  • Vergüenza. Este sentimiento se manifiesta en quienes han tenido una educación represora y se autocensuran.

  • Medicación. Muchos fármacos que se utilizan para tratar otras dolencias generan efectos secundarios que inhiben el deseo sexual.

  • Soledad o viudez. Estar sin pareja y no tener alternativas de encontrar compañera o compañero.

  • Barreras institucionales. Gran porcentaje de personas de avanzada edad viven en residencias y no tienen las condiciones mínimas deseables de intimidad para poder vivir experiencias sexuales (habitaciones compartidas, poco espacio, prejuicio por parte del personal que las cuida, etc.).

Éstos que hemos mencionado son algunos de los obstáculos más comunes que tienen las personas mayores para poder vivir la sexualidad con plenitud. Pero nos debe quedar claro que el sexo sigue siendo importante en la vejez y debemos terminar con la situación de exclusión que sufren quienes transitan por este trayecto tan esencial.

Mitos sobre las personas mayores y el sexo:

  • A esa edad el sexo no es un hecho común, es más bien una rareza.

  • Un hombre mayor puede tener de pareja a una mujer mucho más joven, pero una mujer mayor no puede estar con un hombre mucho más joven que ella.

  • Practicar sexo a esa edad es malo para la salud.

  • Las personas mayores no tienen capacidad física para las relaciones sexuales.

  • En la vejez no se precisa ni intimidad ni sexo.

  • En esa etapa no existe la masturbación.

  • La mujer tiene menor necesidad de practicar el sexo que el hombre.

Cómo tirar abajo esas paredes

Esperamos que a medida que vayáis deshojando este post os deis cuenta, de que los tabúes los prejuicios y la nula o errónea educación sexual, nos llevarán siempre a un camino sin salida.

Debemos ser conscientes de que el sexo es un componente primordial para la buena salud, y como si fuera la pescadilla que se muerde la cola, para gozar del sexo debemos tener buena salud.

Si desde el inicio de nuestra vida mantenemos hábitos saludables llegaremos a la vejez con más tiempo y experiencia para disfrutar de una sexualidad diferente. Claro que no es lo mismo el sexo a los 20, que a los 40 o que a partir de los 60 o de los 80. Sin embargo, las personas mayores que hayan tenido anteriormente un desarrollo sexual satisfactorio, contarán con la madurez imprescindible para disfrutar de ese nuevo momento. La serenidad, la plenitud y la cercanía serán las mejores aliadas.

Si somos capaces de apreciar el bienestar que genera la sexualidad entendida más allá del acto meramente físico, con la libertad de elegir, respetando siempre a nuestras parejas y sin discriminar a nadie, la disfrutaremos hasta el último día.

En la vejez, el amor, la comunicación, la expresión y el afecto hacen rejuvenecer a quienes disfrutan de una vida sexual activa y puede ser la fuerza que impulse la ilusión para seguir viviendo. Quienes poseen este sentimiento saben que han encontrado el equilibrio perfecto que nos ofrece el sexo con libertad y sin prejuicios, como una parte del todo que comprende nuestro ser.

Y si no hay edad para el amor tampoco la hay para el sexo.

Esperamos que os haya resultado interesante el tema de hoy. Hasta pronto.

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