¿Es necesaria la cirugía para los niños con apendicitis?

En el estudio de cuatro años, dirigido por el Nationwide Children’s Hospital y publicado en JAMA, participaron 1.068 niños de entre 7 y 17 años con apendicitis que no presentaban complicaciones, como obstrucción intestinal o absceso o perforación abdominal o pélvica.

El estudio se realizó en los 10 centros que forman parte del Consorcio de Cirugía Pediátrica del Medio Oeste, formado en 2014, para permitir que los hospitales compartan datos, colaboren en estudios de investigación y, proporcionen tutoría entre pares.

Comparación de los resultados de la cirugía con una alternativa no operativa para la apendicitis

Después de ser educados sobre los riesgos y beneficios de cada opción de tratamiento, alrededor de un tercio de los pacientes en el estudio eligió el manejo no operativo de la apendicitis sobre la cirugía.

De media, los pacientes jóvenes que recibieron antibióticos continuos en el hospital pudieron volver a sus actividades normales cuatro días antes que los que se sometieron a cirugía: de 6,6 días de incapacidad, frente a los 10,9 días del grupo de cirugía.

Al cabo de un año, el 67% de los que optaron por gestionar inicialmente su atención mediante antibióticos no experimentaron efectos secundarios perjudiciales y no requirieron posteriormente una apendicectomía. El manejo no operatorio también se asoció a que los cuidadores necesitaron menos días de baja laboral.

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Ambos grupos informaron de una satisfacción de la atención sanitaria similar a los 30 días y de la calidad de vida al año.

«Como proveedores de servicios médicos siempre seguimos los datos y éstos dicen que la cirugía para la apendicitis tiene una tasa de éxito del 100%. Es un procedimiento probado y de confianza», dice Gadepalli.

«Pero hay factores adicionales que son importantes para los pacientes y que no siempre tenemos en cuenta al tomar decisiones médicas. Para algunas familias, la vía no operatoria puede ser preferible porque significa que no hay cicatrices y que los niños volverán a la escuela, podrán llevar los libros de texto, hacer una excursión con la clase, asistir al campamento de la banda o volver al campo de fútbol antes».

«Para los padres, esta vía también les ayuda a volver al trabajo antes. Tenemos que asesorar a las familias sobre ambas opciones y dejarles elegir lo que más les convenga».

Asegura que la cirugía en sí misma conlleva riesgos, como el 1-2% de posibilidades de una complicación mayor y el 5-10% de una complicación menor por la anestesia general. La cirugía también requiere heridas incisionales que tardan en cicatrizar y los pacientes experimentan dolor postoperatorio.

Se necesita más investigación para determinar los resultados a largo plazo del tratamiento no quirúrgico de la apendicitis

Hoy en día, la mayoría de los hospitales siguen el cuidado estándar de tratar la apendicitis quirúrgicamente extirpando el apéndice, que es la bolsa en forma de dedo en la parte inferior derecha del abdomen.

El estudio hizo un seguimiento de los pacientes durante un año, pero puede ser necesario realizar más investigaciones para determinar cómo se comparan los resultados entre los dos grupos durante períodos más largos, si existen riesgos de problemas futuros relacionados con el apéndice y el impacto del tiempo prolongado de los antibióticos.

Los hospitales también tendrían que difundir los resultados para que más pacientes pudieran estar informados de las dos opciones y de los riesgos y beneficios de cada una.

«El Consorcio de Cirugía Pediátrica del Medio Oeste desarrolló un protocolo de tratamiento para el estudio que podría trasladarse directamente a la práctica clínica pediátrica para maximizar los beneficios para una familia», dice Gadepalli.

«La vía no operatoria no es para todo el mundo y los proveedores deben hablar con las familias sobre lo que puede y no puede ser mejor para su situación», añade. «Aunque no es el estándar de atención establecido, es importante mantener un debate sobre las opciones alternativas a la cirugía».

Este estudio fue financiado por el premio CER-1507-31325 del PCORI, una organización independiente y sin ánimo de lucro autorizada por el Congreso de Estados Unidos. El proyecto también cuenta con el apoyo de una subvención del National Center for Advancing Translational Sciences.

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